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Libertad de Prensa

29 Junio 2007

RAÚL RIVERO: “Yo no conspiro, escribo”

Periodista de estirpe y autor de poemas cubanísimos. Burló una condena de 20 años, de la que cumplió casi dos como uno de los 75 presos políticos de la llamada Primavera Negra de Cuba. Su delito: “fundar un grupo contrarrevolucionario autodenominado Cuba Press”, la agencia que dirigió en La Habana hasta su encarcelamiento en 2003.


“Los periodistas cubanos son soldados de la revolución”. Lo dijo al recibir el Ortega y Gasset a la mejor labor informativa, el 9 de mayo, y lo repite ahora, sentado en una esquina de la larga mesa de pino que preside el comedor de su casa en Madrid. Todo en ella huele a nuevo, al olor que desprenden los muebles cuando son inquilinos recientes. Un aroma distinto al de su apartamento en La Habana, a donde no puede regresar. En dos años de exilio en España, el aire seco de la capital ha reemplazado a la humedad caribeña que le hurgaba la nariz, punzándole el enfisema pulmonar que le valió la “licencia extrapenal” y que él alimenta con un malboro tras otro, encendido en la colilla del anterior. “Cuando salí de Cuba” da título a una comedia sobre la emigración, pero también es el encabezado que más emplea Raúl Rivero (Morón, 1945) para iniciar una frase. Memorias de la cárcel, que publicará Península a finales de año, no es su primera autobiografía. Sí un “homenaje libre” a los 25 periodistas independientes encarcelados todavía en la isla, porque, como cuenta citando al cineasta Tomás Gutiérrez Alea, “el socialismo tiene un excelente guión y una pésima puesta en escena”.

Pregunta. Han pasado ya más de dos años desde su salida, ¿le permiten regresar?

Respuesta. Si superas los dos años sin pisar suelo cubano, no puedes volver a entrar. El gobierno te lo prohíbe. Lo mismo con nuestro apartamento en La Habana. A los dos años, lo pierdes todo. Y con la escuela Manuel Sterling de Periodismo, que fundamos en casa del Ricardo González, en La Habana. Ricardo continúa preso. En su caso, la presión internacional no funcionó. Era menos conocido que yo.

P. ¿Cómo vive la situación de sus compañeros en prisión?

R. Hablo todos los días con sus familiares. En Cuba hay una paralización completa de la sociedad, que está esperando que la agonía de Fidel Castro llegue a su fin. Nadie mueve nada. Bueno, no. La represión sí que se mueve. Se ha recrudecido en los últimos diez meses. La vida en las cárceles es cada día peor para los presos políticos. Con golpisas, torturas, hambre, falta de agua… Desde que Raúl [Castro] tomó el poder, unos cuarenta reporteros independientes han sido arrestados, agredidos o amenazados por las brigadas de respuesta rápida, paramilitares. Cuba es la segunda mayor cárcel de periodistas del mundo. Lo ha dicho Reporteros Sin Fronteras. Pero el tipo este vende lo que quiere.

P. ¿Hay casos extremos?

R. Me preocupan todos, pero especialmente Ricardo González, mi compañero de juicio con quien fundé Cuba Press. Condenado a 20 años, mi hijo lleva ya cuatro en la cárcel. Medio sordo, enfermo. Donde quiera que puedo, hago campaña por él. Pero me veo limitado. A los medios europeos les interesa el problema de los presos políticos en Cuba, pero no para verlo publicado todas las semanas. Agotas al lector.

P. ¿Se identifica con la definición de poeta anticastrista?

R. Yo no conspiro, escribo. Lo repetí durante los 20 días que duró el circazo de interrogatorio que me llevó a la cárcel y lo repetiré siempre. En España, estoy solo. De los 16 presos políticos de la Primavera Negra que hemos sido excarcelados, sólo dos vivimos afuera. Uno en Miami, y yo aquí. No me coordino con la disidencia. Mi esposa Blanca, que es la delegada en Europa de las Damas de Blanco, y yo estamos intentando centrar la atención en algunos cuantos nombres, para ver si pueden salir poco a poco. Tenemos la vista puesta en Normando Hernández, que acaba de contraer tuberculosis en la cárcel. Allí, uno empeora sus condiciones de salud hasta el límite.

P. Usted mismo.

R. Salí mal, con esta cosa de la circulación que no se me quita. Un año entero encerrado en una celda de castigo de tres metros cuadrados es muy duro. Solo me liberaban 45 minutos diarios, para tomar sol, en otra celda, abierta por el techo. Parecerá mentira, porque ahora estoy gordísimo, pero también sufrí una neuritis intercostal causada por desnutrición. Perdí casi 30 kilos. Hablamos de un país con libreta de racionamiento desde 1962, imagínate la cárcel. Y lo que ayudó a mi liberación fue un enfisema pulmonar, provocado por la humedad del penal, soterrado en parte. Cuando me sacaron del aislamiento pude caminar. Nos juntábamos un grupo de viejos comemierdas. “Ten cuidado con el puro ese (anciano, en el argot carcelario), no vaya a ser que se dé un trastazo”, bromeaban los jóvenes viéndonos pasear. Nunca me sentí tan viejo como allí.

P. “En Cuba no se violan los derechos humanos”. Es una frase del canciller cubano Felipe Pérez Roque, dirigida a su homólogo español, Miguel Ángel Moratinos.

R. Lo primero que dice el estúpido de este ministro es que no hay presos de conciencia. ¡En un país donde Amnistía Internacional reconoce 300 presos políticos! Los que no son delincuentes están por pensar diferente. Hay un delito que es un delirio jurídico: peligrosidad social preselectiva. Te meten hasta cuatro años porque las autoridades consideran que, en cualquier momento, puedes delinquir. Así hay mucha gente.

P. Si fuera asesor del Gobierno español, ¿cómo orientaría el primer foro sobre derechos humanos, que va a celebrarse en La Habana, la semana próxima?

R. Moratinos no puede comportarse como un caballero con un grupo de gánsteres. Todo tiene que estar por escrito, y ser hecho público, antes. Con esta dictadura es muy difícil cualquier tipo de negociación, porque ellos necesitan crispación. Necesitan enemigos. ¡Estamos en peligro, nos están acosando¡ Los simulacros de guerra, los túneles, los civiles practicando ejercicios militares durante 40 años y… no ha pasado nada.

P. Usted se ha convertido en un símbolo de la libertad de prensa en Cuba.

R. No soy nadie. Ni siquiera un poeta. La poesía es algo íntimo, un alimento. Soy un cubano que procura hacer periodismo en el contexto de una dictadura. Es un desastre ser la referencia. Te crea una serie de obligaciones por encima de tus posibilidades.

P. ¿Volvería?

R. Yo soy un hombre que sueña y al que, a veces, se le cumplen los sueños. En cuanto me den la primera oportunidad de hacer periodismo libre en Cuba, regresaré.

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Carlos Norberto Mugrabi

Carlos Norberto Mugrabi dijo

Seríamos injustos si olvidasemos cuánto le llevó a la civilización lograr el derecho a expresarse. Y aún no se ha alcanzado totalmente. Las libertades deben ser cultivadas en conjunto para que surtan el efecto deseado.

4 Mayo 2008 | 10:24 PM

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Sobre mí

Marta Molina es periodista. Y, aunque ha trabajado y trabaja en distintos medios de comunicación-casi siempre como colaboradora-, es de esos que a diario busca curro. Somos unos cuantos. En la actualidad, es la corresponsal en España de Reporteros Sin Fronteras (RSF). Este blog pretende recopilar las tareas de vigilancia que realizamos desde la organización e invitarles a participar en la lucha por las libertad de información y contra la censura. molina@rsf-es.org

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